La Estancia Los Álamos, en Roque Pérez, nace del impulso de tres mujeres que decidieron transformar experiencias difíciles en un proyecto lleno de vida. Patricia Catelani, Dalma Nicomedes y Karina Pereyra apostaron a construir un espacio pensado para el encuentro, la tranquilidad y los nuevos comienzos.
Cada una llegó a esta historia con un recorrido marcado por responsabilidades, pérdidas y desafíos personales. Sin embargo, el vínculo que construyeron entre ellas terminó convirtiéndose en el motor de una idea que comenzó casi sin buscarla y que con el tiempo tomó forma propia.
El punto de partida aparece durante una celebración del Día del Amigo en un predio rodeado de naturaleza y silencio, a pocas cuadras del centro de Roque Pérez. Allí, lejos de las pantallas y del ritmo cotidiano, volvieron a experimentar algo simple: disfrutar del momento.
Ese encuentro dejó una huella profunda en el grupo. Entre charlas, juegos y largas conversaciones, descubrieron un espacio que transmitía calma y conexión. La experiencia impactó especialmente en Karina Pereyra, quien decidió celebrar allí su casamiento en un formato íntimo y relajado.
La boda terminó de confirmar aquello que ya sentían. El lugar tenía algo especial. Cada invitado se llevó una experiencia distinta, atravesada por la cercanía, la naturaleza y la sensación de pertenecer. Poco tiempo después, una noticia cambió el rumbo de la historia: el predio iba a cerrar sus puertas.
Frente a esa situación, Karina Pereyra decidió hablar con el propietario y presentarle una propuesta para mantener vivo el espacio. La iniciativa surgió desde la emoción y el convencimiento de que ese lugar todavía tenía mucho para ofrecerle a la comunidad.
Con el respaldo del dueño del predio, el proyecto comenzó a tomar forma junto a Patricia Catelani y Dalma Nicomedes. El objetivo nunca fue solamente alquilar cabañas. La intención apuntó a crear un lugar abierto para encuentros familiares, actividades sociales y experiencias compartidas.
La Estancia Los Álamos funciona sobre un campo de dos hectáreas y cuenta con pileta al aire libre, fogón, cancha de vóley, juegos para niños, laguna privada con kayaks, bicicletas y distintos espacios recreativos. El complejo dispone además de cinco cabañas y cuatro habitaciones equipadas para recibir hasta 36 personas.
Cada alojamiento incluye cocina completa, hogar a leña, baño privado, parrilla, wifi rural y desayuno casero. La propuesta busca combinar comodidad con una experiencia vinculada al descanso y el contacto con la naturaleza.
El emprendimiento también abre sus puertas para eventos sociales, casamientos, cumpleaños y jornadas recreativas. Además, incorporó almuerzos campestres, encuentros para adultos mayores y actividades destinadas a emprendedores y productores locales.
La historia de Estancia Los Álamos terminó convirtiéndose en mucho más que un proyecto turístico. Para sus creadoras representó la posibilidad de reconstruirse, apostar nuevamente a los sueños y demostrar que incluso en los momentos más difíciles todavía puede surgir algo capaz de transformar la vida de otros.