El Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires expresó preocupación por algunos proyectos impulsados en municipios bonaerenses para ejecutar obras en caminos rurales mediante acuerdos entre productores y empresas privadas.
Según señalaron desde la entidad, el debate surgió luego de que distintas comunas comenzaran a analizar o aprobar ordenanzas vinculadas a trabajos de mantenimiento y mejora sobre la red vial rural.
Desde el Colegio indicaron que algunas de esas iniciativas dejan abierta la posibilidad de realizar intervenciones sin exigir de manera explícita la participación de ingenieros civiles, viales o hidráulicos matriculados.
La entidad sostuvo que ese punto resulta clave para garantizar la calidad de las obras y evitar problemas futuros en zonas productivas.
“Estas obras no consisten en alquilar una motoniveladora y volver a conformar el suelo para tener el mismo problema luego de un par de lluvias”, señalaron desde el organismo presidido por Jorge Castellano.
Entre las advertencias planteadas por el Colegio aparecen riesgos vinculados a anegamientos, deterioro prematuro de caminos y alteraciones en los escurrimientos naturales del agua.
Según explicaron, las intervenciones sobre caminos rurales requieren estudios topográficos, hidráulicos y estructurales para evitar consecuencias sobre campos vecinos o terceros.
En ese sentido, remarcaron que la participación de profesionales matriculados “no es un requerimiento burocrático”, sino una garantía técnica y legal para quienes financian y utilizan las obras.
Desde el Colegio señalaron que distintos municipios bonaerenses avanzan en mecanismos para agilizar mejoras sobre caminos rurales, aunque remarcaron la necesidad de que las intervenciones cuenten con supervisión técnica adecuada.
Además, sostuvieron que una obra rural “económica y duradera” requiere planificación profesional para evitar problemas futuros y garantizar que las inversiones realizadas por productores y vecinos tengan resultados sostenibles en el tiempo.