Un perro entrenado, una arboleda y la búsqueda de la trufa negra transformaron a la provincia de Buenos Aires en un destino diferente para las vacaciones de invierno. En Chillar y Espartillar, visitantes de todas las edades pueden conocer de cerca cómo se cultiva, se encuentra y se cosecha uno de los ingredientes más exclusivos de la gastronomía mundial.
Aunque suele asociarse a los bosques de Francia, Italia o España, la trufa negra también encontró condiciones ideales para desarrollarse en suelo bonaerense. Durante los meses más fríos del año comienza la temporada de cosecha, el momento en que estos hongos alcanzan su máxima calidad y aroma.
La experiencia comienza con el trabajo de los perros truferos, especialmente entrenados para detectar el intenso aroma de la Tuber melanosporum, conocida como trufa negra. Gracias a su extraordinario olfato, señalan el lugar exacto donde el hongo permanecía oculto bajo las raíces de robles y encinas.
En Chillar, partido de Azul, el establecimiento Trufas La Esperanza abrió sus puertas para que el público acompañe cada etapa del proceso, desde el recorrido por la plantación hasta la cosecha artesanal.
"El proyecto, recientemente declarado de interés turístico nacional, nació entre 2008 y 2009, impulsado por socios fundadores de origen francés que trajeron la cultura de la truficultura a sus campos de Chillar. Personas de todo el país y del exterior pueden recorrer la arboleda junto a nuestros perros, participar de la cosecha y disfrutar de este producto en el propio establecimiento", explicó Mariano Ferreyra, gerente del emprendimiento.
Más al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en Espartillar, partido de Saavedra, Trufas del Nuevo Mundo también recibe visitantes durante la temporada de cosecha con recorridos guiados y degustaciones de distintas preparaciones elaboradas con trufa fresca.
"Todos los sábados que quedan de julio y hasta el 16 de agosto invitamos a vivir la caza de trufas junto a nuestros perros truferos. Recorremos el monte de más de 20.000 árboles, mostramos cómo es la recolección artesanal y culminamos con una degustación", destacó Faustino Terradas, responsable del establecimiento.
La propuesta también incluye la posibilidad de continuar la experiencia en restaurantes de la región que incorporaron trufa negra fresca a sus platos, acercando al público uno de los ingredientes más valorados por la alta cocina internacional.
La búsqueda de trufas se consolidó como una de las experiencias turísticas más originales de la temporada invernal. El recorrido permite caminar entre robles y encinas, observar el trabajo de los perros truferos y conocer el proceso de producción de un alimento cuya escasez y calidad lo convirtieron en el llamado "diamante negro".
Desde Chillar hasta Espartillar, la provincia de Buenos Aires ofrece una alternativa que combina naturaleza, gastronomía y turismo rural. Lo que comenzó con el olfato de un perro terminó revelando un tesoro escondido bajo tierra y una propuesta capaz de sorprender tanto a grandes como a chicos durante las vacaciones de invierno.