El Municipio de Olavarría cerró el primer semestre de 2026 con un resultado económico-financiero negativo de $1.087 millones. Desde el Ejecutivo local señalaron que la caída de la recaudación vinculada con la explotación de canteras y el aumento de los gastos sociales y sanitarios explican buena parte del desequilibrio.
El subsecretario de Economía y Hacienda, Ubaldo García, indicó que uno de los principales problemas para las cuentas municipales es la reducción del Derecho de Explotación de Canteras, conocido localmente como “impuesto a la piedra”.
La tasa está vinculada con la extracción de piedra, cal y otros materiales utilizados por la construcción. Según explicó el funcionario, la menor actividad de las plantas locales y las dificultades de algunas empresas para cumplir sus obligaciones redujeron los ingresos previstos para este año.
Actualmente, ese recurso representa algo más del 16% de los ingresos municipales, mientras que en otros períodos llegó a ubicarse cerca del 20%. El Ejecutivo calcula que la diferencia equivale a unos $3.000 millones menos de recaudación.
La economía de Olavarría mantiene una fuerte relación con la minería no metalífera y con la producción de cemento, piedra y cal. Por esa razón, una caída en la construcción y en la demanda de materiales repercute de manera directa sobre la actividad local y los recursos propios de la comuna.
Mientras los ingresos disminuyeron, el Municipio registró un aumento de las consultas y pedidos de ayuda en las áreas de Desarrollo Social y Salud.
García sostuvo que más vecinos comenzaron a recurrir al Hospital Municipal y a los programas de asistencia debido a la pérdida de ingresos, las dificultades laborales y el incremento de algunos gastos familiares.
El funcionario aseguró que la gestión de Maximiliano Wesner decidió mantener la atención social, la entrega de alimentos y los servicios municipales, aun cuando eso implique sostener un resultado financiero negativo.
“Sería muy fácil agarrar una tijera, cortar todo y decir: ‘Tengo un positivo’”, afirmó García al defender la decisión de no reducir prestaciones frente al crecimiento de las necesidades sociales.
El desequilibrio no es nuevo. De acuerdo con los números difundidos por el Ejecutivo, durante los primeros seis meses de 2025 el déficit había alcanzado los $1.500 millones y en el segundo semestre se elevó hasta los $5.800 millones.
Si bien el resultado de la primera mitad de 2026 es menor al registrado en los dos períodos anteriores, el Municipio advirtió que continúan las dificultades para proyectar obras y afrontar gastos que aumentan por encima de la evolución de los ingresos.
Entre los rubros que más presión ejercen sobre el presupuesto, el área económica mencionó los medicamentos y determinados alimentos, cuyos precios habrían registrado incrementos superiores al promedio general.
El funcionario también cuestionó la falta de fondos nacionales para proyectos de infraestructura y sostuvo que esas inversiones podrían mejorar la circulación y, al mismo tiempo, generar trabajo y actividad económica.
Como ejemplo mencionó el distribuidor de acceso a Sierras Bayas, sobre la Ruta Nacional 226, una obra iniciada en 2023 para reemplazar el cruce existente y mejorar la seguridad en un sector con una importante circulación de camiones.
De cara al segundo semestre, el Municipio anticipó que buscará sostener los servicios y la asistencia, aunque reconoció que la caída de la recaudación limita la capacidad para financiar nuevas obras con recursos propios.