lunes 27 de mayo de 2024 - Edición Nº3562

Destacadas | 30 abr 2024

Mercado inmobiliario 

Buenas prácticas, la nueva tendencia en el sector inmobiliario

Frente a un nuevo escenario global y con nuevas demandas de los clientes, crece la apuesta por nuevos hábitos entre los profesionales, basados en el trabajo colaborativo, la tecnología de vanguardia y la transparencia. Los desafíos de la profesionalización.


Poner al cliente en el centro de la escena, enfocarse en el rol de asesores (incluso luego de cerrar las operaciones), construir relaciones significativas con los colegas, implementar nuevas tecnologías y apostar por la formación permanente están entre las buenas prácticas del sector inmobiliario en Estados Unidos, uno de los mayores y más importantes del mundo.

¿Cuáles son las buenas prácticas del sector inmobiliario en la Argentina? ¿Existen? ¿Se utilizan? “En nuestro país hay una creciente y fuerte tendencia a generar buenos hábitos del trabajo cotidiano del profesional inmobiliario a través de calidad de servicio, empatía, procesos, trabajo en equipo y colaborativo. El objetivo es brindar un mejor servicio al cliente, siempre poniendo en primer lugar a las personas. Entendemos que el verdadero modo de encarar la profesión es a partir de las relaciones humanas”, afirma Gustavo Caliciotti, director de la carrera de Martillero, Corredor Público y Corredor Inmobiliario de la Universidad Blas Pascal.

Además, Caliciotti advierte que las buenas prácticas en el sector inmobiliario local vienen pisando fuerte a pesar del “ruido” que hace esa tendencia dentro de las estructuras tradicionales: “Cada día son muchos más los profesionales que receptan esta manera de trabajo ordenada, estandarizada, vincular. Se trata de darle la tranquilidad a los clientes de que si trabajan con un profesional u otro, el resultado es similar. Las buenas prácticas en los procesos, por ejemplo, permiten modificar una forma de trabajo basada en captar una propiedad en exclusiva por otra en la que se comercializa de una manera mucho más fuerte, más diversa, más amplia y se analiza el mercado para fijar un precio que sea realmente justo y competitivo”.

En la misma línea se expresa Julio Valente, Director Académico de CRS Argentina y Uruguay. La certificación CRS (Certified Residential Specialist o Especialista Residencial Certificado) es otorgada por el Residential Real Estate Council (RRC) de Estados Unidos. El certificado –que más de 300 inmobiliarias ya tienen en Argentina– supone una garantía para sus clientes y adhiere a los estándares más exigentes de calidad y honestidad profesional. 

“La idea es ser un vehículo premium de formación agregando valor a la profesionalización de un mercado inmobiliario cambiante. La misión consiste en generar prestigio en el sector inmobiliario educando en la ética y en las mejores prácticas de trabajo”, explica Valente sobre la certificación. Agrega que el cambio de mentalidad está dado por el trabajo orientado a las personas y no a las propiedades, así como a una cultura de colaboración y coopetencia (la colaboración interesada entre diferentes empresas que son competidores dentro de un mismo mercado) entre los corredores inmobiliarios.

Aunque reconoce que hay muchos (y diarios) desafíos por delante, Caliciotti está convencido de que las buenas prácticas prevalecerán. “Entre los principales retos está el de cambiar la mentalidad y la actitud. Esta es una corriente novedosa que está instalándose en la Argentina, se está ramificando día a día y está creciendo a niveles muy grandes. Claro que existe reticencia y miedo a los cambios, a lo desconocido. Pero el mercado va cambiando y esa adaptación genera conflictos y reticencias. Es un proceso pero si incorporamos estos cambios de las buenas prácticas, eso va a hacer que la profesión y el profesional crezcan”, afirma el licenciado en Gestión Inmobiliaria.

Lo cierto es que las buenas prácticas en el sector inmobiliario –junto con aspectos también fundamentales como los conocimientos en materia jurídica, legislación ambiental, responsabilidad social empresaria, etc– impactan directamente en la sociedad y en los clientes. El trabajo colaborativo de los profesionales, la potencia de las nuevas tecnologías y la transparencia se traducen en calidad de servicio, en satisfacción de las necesidades. 

“Las buenas prácticas permiten lograr los objetivos, unir las partes y concretar operaciones. Lo importante es humanizar la profesión, para llegar a más cantidad de personas. Y si esas personas quedan satisfechas, le transmiten a los demás la seguridad de trabajar con profesionales con este nivel de formación, con estandarización de procesos, tecnología de avanzada, jerarquización real y conocimiento”, suma Caliciotti.

Con una duración de 2 años, la licenciatura en gestión inmobiliaria que brinda la Universidad Blas Pascal no sólo les da a los profesionales la posibilidad de brindar un mejor servicio sino también de ostentar un título de grado, teniendo en cuenta que la carrera de martillero y corredor público es una tecnicatura universitaria a nivel nacional.


 

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