Las vacaciones de invierno dejaron un balance preocupante para el turismo bonaerense. Entre el 17 y el 26 de julio viajaron por la provincia de Buenos Aires alrededor de 296.000 turistas, un 21,2% menos que durante el mismo período de 2025.
El retroceso provincial contrastó con el resultado nacional: en todo el país se movilizaron 4,6 millones de personas, un 5,9% más que el año pasado. Sin embargo, el crecimiento fue sostenido en parte por la llegada de unos 400.000 visitantes extranjeros y por el buen desempeño de los destinos de nieve y montaña.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la cantidad de turistas que visitó la Provincia también quedó un 14,3% por debajo de 2024, un 31,1% detrás de 2023 y un 24,8% por debajo de 2022.
El informe atribuyó el resultado a la caída del consumo, la coincidencia del receso con el Mundial de fútbol y una tendencia creciente a realizar viajes más cortos y decidir las reservas a último momento.
El movimiento mejoró parcialmente durante el segundo fin de semana de las vacaciones: circularon unos 201.000 turistas, frente a los 95.000 registrados durante el primero. La recuperación, sin embargo, no alcanzó para revertir el balance general.
Los destinos de la Costa Atlántica registraron niveles de ocupación menores a los habituales para el receso invernal.
Mar del Plata alcanzó una ocupación cercana al 45%, mientras que Miramar y el Partido de La Costa rondaron el 44%. Pinamar llegó al 52,5%, según el relevamiento difundido por CAME.
En toda la región predominaron las escapadas breves, las reservas realizadas pocos días antes del viaje y un consumo más moderado en alojamiento, gastronomía y actividades recreativas.
La situación bonaerense se diferenció de la de Bariloche, Ushuaia, San Martín de los Andes y otros destinos cordilleranos, que se beneficiaron con las nevadas de la segunda mitad de julio. Bariloche encabezó el movimiento nacional con una ocupación cercana al 85%.
Aunque el panorama provincial fue débil, algunas ciudades del interior consiguieron niveles de ocupación elevados.
San Pedro encabezó el listado bonaerense con un 90%, seguida por Tapalqué, con un 82,5%. También se destacaron Balcarce, con un 60%; Tigre, con un 58%; Lobos, con un 55%; y Chascomús, con un 51% durante el último tramo del receso.
Tandil mostró diferencias según el tipo de alojamiento: los hoteles se ubicaron entre el 50% y el 60%, mientras que las cabañas alcanzaron registros de entre el 80% y el 85%.
En Chascomús, la actividad fue irregular. La ocupación hotelera comenzó en torno al 16%, cayó al 9% durante la tercera semana y se recuperó hasta el 51% en el cierre de las vacaciones. La ciudad recibió cerca de 10.000 visitantes durante la última semana, con una fuerte presencia de excursionistas que regresaron a sus hogares en el día.
A nivel nacional, los 4,6 millones de turistas generaron un impacto económico de $2,12 billones. La estadía promedio fue de cuatro días y el gasto diario llegó a $115.115 por persona.
Sin embargo, al descontar la inflación, el gasto diario resultó un 5,6% inferior al de las vacaciones de invierno de 2025. Además, aunque la cantidad de viajeros creció frente al año pasado, todavía se ubicó un 16,9% por debajo del récord de 2023.
El balance muestra así dos escenarios distintos: mientras los destinos de nieve y algunas provincias del norte sostuvieron la temporada, la Costa Atlántica y buena parte del territorio bonaerense atravesaron uno de los recesos invernales más flojos de los últimos años.